
Gipuzkoa Aurrera insta a las empresas a ganar tamaño, diversificar, innovar e internacionalizarse. Advierte de la baja productividad del territorio respecto a los países más avanzados.
Gipuzkoa tiene una serie de debilidades estructurales que comprometen sus condiciones de salida de la crisis y, lo que es más importante, la competitividad futura de nuestras empresas y, por extensión, del empleo y el estado del bienestar. Entre ellas, la excesiva dependencia del conjunto de la industria respecto a los dos sectores que más han sufrido la recesión: construcción y automoción; una baja productividad comparada con los países más avanzados; altos costes; excesiva concentración de ventas en España y la UE; tamaño reducido; especialización excesiva en una parte pequeña de la cadena de valor y un nivel tecnológico medio que no marca grandes diferencias con los competidores.
Gipuzkoa tiene una serie de debilidades estructurales que comprometen sus condiciones de salida de la crisis y, lo que es más importante, la competitividad futura de nuestras empresas y, por extensión, del empleo y el estado del bienestar. Entre ellas, la excesiva dependencia del conjunto de la industria respecto a los dos sectores que más han sufrido la recesión: construcción y automoción; una baja productividad comparada con los países más avanzados; altos costes; excesiva concentración de ventas en España y la UE; tamaño reducido; especialización excesiva en una parte pequeña de la cadena de valor y un nivel tecnológico medio que no marca grandes diferencias con los competidores.
Junto a ello, hay factores que animan a ser optimista si se aprovechan las oportunidades existentes. Por ejemplo, la demostrada capacidad de adaptación del empresariado guipuzcoano en todos los ámbitos: para reorientar la empresa a nuevos mercados y sectores o reorganizar los modelos productivos y organizativos.
Hoja de ruta
Son las principales conclusiones del esperado informe de competitividad de la industria guipuzcoana anunciado por Gipuzkoa Aurrera. Un estudio que servirá de base para las actuaciones y toma de decisiones que se adopten en el futuro en el seno del grupo que reúne a la Diputación, Kutxa, Adegi, Cámara de Comercio y Grupo Mondragón para impulsar los proyectos estratégicos de Gipuzkoa y diseñar las políticas tendentes a mejorar la competitividad del tejido empresarial del territorio. Bajo el título Diagnóstico del sector industrial en Gipuzkoa. Factores de competitividad y líneas de actuación, el estudio, elaborado por Adegi y puesto a disposición de sus asociados y al que ha tenido acceso DV, enumera las debilidades, fortalezas, retos y oportunidades para las empresas del territorio, e identifica una serie de prioridades que deben guiar la línea de actuación de empresarios e instituciones para seguir haciendo de Gipuzkoa «un gran taller» con «elevada densidad industrial».
El informe no oculta la realidad y desmiente varios de los presupuestos que están en el imaginario de la mayoría de los guipuzcoanos. Así, advierte del riesgo que supone la «excesiva dependencia» que la industria del territorio tiene respecto a la construcción y la automoción. Siendo cierto que la actividad constructora es menor en Gipuzkoa que en el resto de España, sobre todo en la edificación residencial, el informe constata que gran parte de la producción de las industrias siderúrgicas, de máquina-herramienta, bienes de equipo, herramientas de mano, etc. tienen como destino final el sector constructor. A ello hay que añadir otros sectores importantes para Gipuzkoa, como los electrodomésticos y sus componentes, cuyo futuro también está íntimamente ligado a la construcción.
Algo parecido sucede con la automoción. Siendo también verdad que en Gipuzkoa no hay ningún fabricante automovilístico, centenares de empresas son suministradoras de los componentes que acaban configurando un coche.
Un segundo factor que puede condicionar el futuro de las empresas guipuzcoanas es su reducido tamaño. El estudio recuerda que sólo tres compañías facturan más de 600 millones de euros, y sólo otras nueve superan los 300 millones. Tres de ellas, además, son filiales de multinacionales. Advierte, no obstante, que el objetivo no debe ser «crecer por crecer» y que crecer mediante fusiones o adquisiciones tiene «riesgos». Apuesta en este sentido por «dar un salto significativo» en innovación e internacionalización que favorezca desarrollos orgánicos.
Los retos
El informe para Gipuzkoa Aurrera enumera una serie de retos que las empresas tienen ante sí si quieren salir de la crisis en condiciones óptimas de competitividad, teniendo en cuenta que, en la mayoría de los sectores, el mercado va a ser más reducido a nivel mundial y que se tardarán años en recuperar los niveles de producción y ventas del histórico 2007 y la primera mitad de 2008. Entre estos retos destacarían los de la innovación para lograr una mayor diferenciación en diseño, tecnología y servicio respecto a los competidores; lograr un mayor grado de flexibilidad en costes; y el aumento de tamaño para abordar procesos de internacionalización y diversificación ambiciosos. Íntimamente ligado con el crecimiento, estaría el proceso de sucesión en las empresas familiares, que siguen constituyendo una parte muy importante del tejido productivo guipuzcoano, y mejorar la capacidad para gestionar organizaciones más complejas.
Externo a las propias empresas, Gipuzkoa debe ser capaz de mantener en el territorio las multinacionales presentes para que continúen ejerciendo su capacidad tractora y, si se da el caso, atraer nuevas inversiones. Para evitar la deslocalización, es importante colaborar en el aumento de los niveles de competitividad de la multinacional en cuestión (costes laborales, costes de subcontratación, fiscalidad, etc.) y crear un entorno atractivo de calidad de la mano de obra, fuerza comercial, centros tecnológicos, etc.
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