El Salón Internacional de los Inventos de Ginebra, el mayor evento de este tipo a escala mundial, propone recurrir al ingenio para salir de la crisis económica internacional."Cuando el dinero escasea, son las ideas las que ayudan a salir de la mala racha", recalcó el fundador y presidente del Salón, Jean-Luc Vincent.
A partir de mañana y hasta el domingo, el Salón Internacional de los Inventos acogerá 1.000 innovaciones nunca vistas que pretenden facilitar la vida a sus usuarios o incluso llegar a salvárselas en determinados casos.
Desde un ascensor personal de seguridad hasta un grifo para ahorrar agua, pasando por un dispositivo de limpieza de palos de golf integrado en el mismo caddie, y un robot capaz de hacer una radiografía de camiones, en el salón hay inventos para dar solución a todo tipo de necesidades.
Y es que, además de aquellas personas que se dedican a la innovación por el mero placer intelectual, Vincent destacó que en época de crisis se produce una "mayor afluencia de inventores estimulados por la urgencia de encontrar soluciones a los problemas más acuciantes". "En tiempos de turbulencias -guerras, crisis financieras, epidemias-, la ciencia progresa con mayor rapidez que en épocas de calma y prosperidad", señaló. Siguiendo el consejo de "a buen tiempo, buena cara", el fundador del evento declaró que, aunque esta edición se abrirá con 40 expositores menos que el año pasado, estas bajas permitirán al salón "acoger con mayor amplitud las innovaciones y presentarlas de un modo más completo y atractivo a los visitantes".
"No podemos olvidar que el fin último de esta iniciativa es el de promover el diálogo entre los inventores y los compradores, de modo que se establezcan vínculos laborales duraderos que favorezcan, no sólo la compra del invento expuesto, si no futuras innovaciones", señaló Vincent.
La cifra de negocios del año pasado deja bien alto el listón para esta edición, dado que en el 2008 se vendieron el 45 por ciento de las novedades presentadas, que generaron un total de 40 millones de dólares de beneficios. De los 70.000 visitantes al salón, el 55 por ciento fueron trabajadores de industrias, distribuidores o empresarios llegados del mundo entero en búsqueda de inventos y productos que comercializar. "La Bolsa ya no les ofrece a los empresarios la misma satisfacción que antes. Hoy en día son muchos los que prefieren invertir en innovaciones que les parezcan interesantes", recalcó el presidente del salón.
Además, este evento también es un reclamo para las empresas, a las que les ofrece la oportunidad única de buscar nuevas ideas fuera de sus despachos, una costumbre que cada vez es más rentable debido al acelerado ritmo de innovación que acorta la vida de los productos en el mercado. Si lo que hoy está de moda sólo durará en el mercado un máximo de tres años, "no merece la pena destinar parte del personal y de los presupuestos a desarrollar la idea en la propia empresa, cuando pueden conseguirla en exclusividad en salones como este". El Salón de los Inventos de Ginebra es el mayor mercado mundial dedicado a la innovación, por el número de expositores, de países representados y de visitantes.
En una superficie de 8.500 metros cuadrados, esta feria reúne a 710 expositores, el 26 por ciento de los cuales trabaja de manera independiente, mientras que el 74 por ciento restante son empresas, institutos de investigación y universidades. Además, este salón es un evento multicultural que acoge innovaciones procedentes de 45 países diferentes, entre los que destacan Rusia (con 92 expositores) e Irán (73).
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