Hace tiempo que las instituciones y compañías se han enfrascado en una continua lucha por innovar. Por mucho que esté de moda, pocos logran tocar las teclas correctas para dar con la fórmula adecuada y alcanzar el objetivo. Más de un centenar de representantes del mundo empresarial e institucional vasco se dieron cita la pasada semana en Bilbao para escuchar los consejos de uno de los reconocidos expertos en la materia: Guido Stein. En una ponencia organizada por la Spri en el hotel Ercilla, este doctor en Filosofía y profesor de la IESE Business Scholl de la Universidad de Navarra animó a todas las entidades a «contagiarse por la hormona de la innovación» y olvidarse de la recesión económica que les rodea.
-¿Existe la hormona de la innovación?
-Científicamente no, pero creo que es una metáfora acertada. En el cerebro está la hipófisis, una glándula que sintetiza, segrega y produce hormonas de determinado tipo que manda a unos órganos donde se producen los efectos. Es el caso de la hormona del crecimiento. Todo este sistema debe ser muy armónico, fino... Y la hipófisis todo eso lo controla, genera un clima, más acciones, una cadena de efectos.
-¿Cuál es el mejor entorno para innovar?
-No existe el mejor entorno. Con el 'feedback' -el intercambio de información- se puede crear un entorno más favorable para que fluya o no la innovación, aunque estemos en una época difícil, como ahora parece. Da igual, uno debe abstraerse de eso. Ese es el entorno y siempre debemos adaptarnos a él.
-En una época de recesión económica como la actual, ¿qué consejo daría a un empresario?
-Que sea muy trabajador, que vaya a donde él crea que está lo gordo y que lo estudie. Podemos hacer tres tipo de actuaciones: dejar de realizar algunas cosas -a eso lo llaman reingeniería-, empezar a hacer cosas nuevas o sustituir unas cosas que salen bien por otras.
-Por lo que comenta, lo mismo sale más rentable copiar la fórmula exitosa que innovar...
-Pues sí. Crear de nada, dedicar muchos recursos, invertir en equipos... Eso es difícil en el mundo de la empresa y de la investigación, porque supone mucha inversión, años e inteligencia. Pero eso de 'copiar', igual no es del todo así. Si estás dentro del negocio, ves qué cosas se hacen en otros sitios y lo mezclas con lo que sale bien, eso es investigar. Plagiar es más bien calcar un plan de negocio y es algo que no veo efectivo. Innovar en el fondo es renovar la empresa, no sólo crear algo nuevo.
-Sea valiente. Dígame qué empresas están actualmente a la cabeza de la innovación.
-Dar nombres es arriesgarme mucho. Encontramos en todos los sectores compañías que están haciendo algunas cosas de siempre de manera distinta y otras que lanzan los productos renovados. En la automoción española, por ejemplo, se están haciendo bastantes cosas. Y algún gobierno está también renovando las infraestructuras, que son claves para la innovación. Venta al detalle, nuevas tecnologías, universidades... Hay muchos sectores en evolución. A veces las cosas salen, pero no se puede volver a lo anterior..
-¿Cómo ve a Euskadi en la materia?
-Yo tengo un termómetro, que es la aceptación que he tenido esta mañana en la conferencia. Y, por el diálogo que ha habido, esta es una tierra donde ha calado la innovación; hay un clima positivo, pero es importante canalizarlo bien. Ya me gustaría que eso pasase en más sitios.
-¿Más allá de los limitados recursos económicos, dónde está el freno a la hora de innovar?
-Lo más importante, aunque no tanto como freno, es el sentido de la realidad. La gente debe saber autoregularse, más que ponerse límites.
«Sin traje a medida»
-Alguna cosa tendrá que quedar en segundo plano...
-Renovar nuestro repertorio debería ser un hábito. La gente necesita ciertas inercias para vivir, unas costumbres que nunca deben llevarte al autocomplacismo.
-Hay más 244.000 libros sobre la innovación y, por consiguiente, miles de versiones. ¿Con cuál nos quedamos?
-(Risas) Eso te demuestra que el tema preocupa a la gente y que no sabe hincarle el diente adecuadamente. Pero en esto no existe un traje a medida; cada uno debe ingeniárselas por su cuenta y, a partir de ahí, decidir si es mejor quedarse como está o intentar crecer.
-Vale, ya sabemos la teoría. ¿Ahora cómo se pone en práctica en una época de recesión?
-La renovación es precisamente una apuesta de optimismo. La entrevista al Rey el domingo justo después del partido de la selección española de futbol fue, en este sentido, muy interesante. Cuando mandó un mensaje optimista «para romper el maleficio», estoy convencido de que no hablaba sólo de fútbol...
Fuente:
El Correo Digital: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20080706/economia/euskadi-tierra-donde-calado-20080706.html
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